Parece que, según investigaciones, del tiempo total que dedicamos a la comunicación, el 22% se emplea en leer y escribir, el 23% en hablar, y el 55% en escuchar. No porque decidamos escuchar a hablar sino porque estamos más predispuestos a recibir información que a transmitirla.

Teniendo en cuenta que pasamos más tiempo escuchando que hablando. Cabría preguntarse si  sabemos escuchar y si tenemos en cuenta todos los beneficios que supone una buena escucha.

Según Robertson un gran estudioso de estos temas,  “Todos pensamos que escuchar es importante, pero, ¿cuántos de nosotros lo hacemos bien?. Me permito informar que sería raro encontrar uno entre cien altos ejecutivos que fuese, de verdad, un buen oyente. Mucha gente centra su atención en lo que va a decir después de que termine de hablar la otra persona. Ni siquiera intentan comprobar lo que creen haber oído, y mucho menos reconocer el tono o los matices emotivos. Se trata de errores fundamentales a la hora de emplear esta habilidad básica. Con independencia de los estudios que haya cursado o de su experiencia, usted debe aprender a escuchar…”.

En los talleres de habilidades de comunicación que impartimos en Palabra de Web para  colectivos de todo tipo hemos detectado que éste es un tema que se da por sabido, porque en principio todos tenemos la facultad de escuchar, pero presenta muchas carencias.

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Beneficios de saber Escuchar

El valor de la Escucha en la comunicación es absolutamente rentable. Los ejecutivos que son buenos comunicadores saben del valor que tiene para obtener mayor eficacia profesional. El ejemplo es sencillo: Imagina un partido de tenis. Ya sabes: Dos tenistas. Uno a cada lado de la red con sus raquetas y una pelota. Empieza el juego ¿qué ocurre? Que si cada uno de ellos no presta atención y se concentra en los movimientos y la acción que éstos repercuten en la pelota… no responderá con eficacia, ¿cierto? . Y si no lo hace durante todo el partido… pues eso! que no tendrá opciones de ganar.

Con la escucha en la comunicación pasa algo parecido. De acuerdo con Robertson, la concentración en el otro es fundamental para que fluya la comunicación. Hay que tener en cuenta que lo que dice una persona es importante para ella, aunque no compartamos su opinión, ni sea importante para nosotros. Al escucharla con atención, le estamos diciendo que valoramos lo que dice. Con esto, al mismo tiempo que se genera un clima positivo para la comunicación y las relaciones interpersonales, contribuimos a que la otra persona nos trate con el mismo respeto y consideración.

 Si quieres mejorar tu habilidad de saber escuchar, o simplemente ponerla a prueba, ya sabes: cuenta con nosotros. En Palabra de Web haremos un plan a medida de tus objetivos.